Candelario Reyes García- Honduras
Patria leve (A la sangre caída anoche de Roger Bados, sindicalista)
El criminal y la víctima dialogan ¿Hablan? ¿Callan? ¿Obvian?
Asintonía de sordos la algazara ¿quién claudicará primero? ¡No es el tema; tiempo es el silencio! ¡El silencio otorga! Hay diálogos para el silencio.
Se abre el diálogo y el estado de sitio se cierra aún más. Hoy hubo secuestros y un asesinato ¿quién dialogará con en ellos, sin ellos, por ellos?
Los golpistas decomisan la democracia para garantizar la constitución, como una manera de decir: silencio, es el fin de la historia de creerse parte de la historia.
La virtualmente estéril, violada tantas veces, sólo alcanza a prostituirse, parir vacío, abortar leyes y legitimar criminales.
Palestinos, árabes, libaneses, judíos y mañosos e hijos de mafiosos llegaron con pasaporte turco o falso y se les abrió la puerta, era el tiempo de la marabunta de las bananeras. Tiempo de concesiones, esbirros y baratijas.
Proxenetas, hijos de proxenetas convirtieron la patria y los sueños morazanistas en un negocio redondo del crimen.
Vinieron pobres, miserables, sórdidos y expelieron miseria, a un pueblo que los recibió cordial, amable, ingenuo; no sabiendo que traían dagas, influencias y traiciones hasta ser los nuevos dueños de Honduras.
Tomaron las regalías, a lo bajo se adueñaron del estado y tuvieron status, comprando conciencias fáciles y haciendo de las canonjías sisadas, las franquicias y los contratos turbios el caldo de la corrupción y la agonía, de un pueblo sumiso, temeroso; que aplaza sueños y esperanzas y no se cansa de ser fraterno.
Tuvieron registros de propiedad, de vidas, conciencias y divisas. Sembraron abuso hasta por joder y figurar la usura en la política, la estafa en la democracia, el crimen vulnerando la dignidad; Su derroche bizarro ha sido el pillaje, la opresión y la impunidad.
¿Por qué se comportan así con espíritus inmundos y hacen vocación de demonios en los corazones amables de la gente bondadosa?
Todo les pertenece a su antojo y han declarado el normal sistema de vida, la muerte por hambre, la carencia y la desolación, la miseria como paisaje cultural, de un país distinto, amante de la paz, cuando se les antoja burlarse.
¿Por qué a un pueblo tan bueno ustedes le han sembrado serpientes manchándoles la generosidad?
¿Por qué en lugar de libertad a quienes les demuestran confianza van destrozándolos con cuchillos?
En todo caso, discursan, sus acólitos simuladores de oficio: las masas deben ser democráticas, votar cada cuatro años, emborracharse por el triunfo de la selección, sólo pelear su equipo de fútbol, que para variar, es propiedad de los mismos dueños del banco que vende las camisetas de identidad, de las fábricas donde se hila el pabellón nacional, del diario donde se informa el número ganador de la lotería, de la lotería de la muerte que le pertenece al dueño de butaca de primera fila en el estadio, la corte, el congreso, la fiscalía, el tribunal electoral, la iglesia, el ejecutivo…
Juego democrático, sistema de libre oferta y demanda de honor y pundonor militar, legitimidad e institucionalidad, égida, en caso de golpe de estado, medios, miedos de medios; el caso es cadena nacional.
Encadenados y hay ruidos de muerte y regodeo, triunfalismo, porque jamás tregua para que nadie se atreva a consultar al pueblo ¡si lo que es, debe de ser así, así y sólo siempre, así?
El criminal y la víctima dialogan ¿Hablan? ¿Callan? ¿Obvian? ¡Silencio! La sangre cae.
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Por lobogabriel - 13 de Julio, 2009, 7:29, Categoría: periodico
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